Yo vivo en un país donde la mayoría se sobrepone a los "no hay" e inventa soluciones y sobrevive aún cuando las cosas se ponen difíciles. Y las personas de mi país no renuncian a sus ideas, ni a la alegría, ni a la solidaridad. No es el mejor país del mundo, pero es MI ISLA.

martes, 31 de enero de 2012

Si hubiera girado al revés la rueda de la fortuna

No los conozco, solo puedo decir lo que vi. Yo estaba en la terminal de trenes de Santiago de Cuba, montada en un jeep, en el asiento delantero, charlando con su conductor, que es mi compañero de trabajo. Para explicarles qué hacíamos allí tendría que alargar la historia y no quiero, además no creo que ustedes estén interesados.
Es un edificio enorme, con muchas estructuras de acero en el techo, que sirven como adorno y dan la impresión de que esta es obra de un niño que arma construcciones con piezas de jugar. Tiene enormes cilindros de diferentes tamaños, es todo de cristal y con bancos afuera, cerca de los jardines. Nada del otro mundo.
Desde que llegamos nos abordó un joven que no debe tener más de 30 años, parece retrasado mental y tiene problemas de locomoción, estaba un poco sucio y podría jurar que había bebido bastante por el olor y el alcance de su aliento. Quería pedirle dinero al chofer, 20 centavos, con los que no se puede comprar ni una tacita de café, no sé para qué querría tan poco. El caso es que mi interlocutor le dio 40 centavos, que tampoco le servirían para nada, pero él se fue risueño a sentarse otra vez en el borde de la acera.
Como no tenía la cámara fotográfica conmigo no puedo mostrarles su foto, pero traten de imaginarlo: meztizo, con abundante barba y cabellos rizos, delgado, bajo, con un pantalón gris sin cierre y una camisa verde ya muy vieja.
Unos 15 minutos habrían pasado cuando la calma de este muchacho que llaman Tati fue perturbada por los gritos de otro joven, que debe tener su misma edad, o tal vez un año más o uno menos. Un mulato delgado, bajo, con pantalones cortos y camiseta, con una flamante cadena de oro, algunos dientes áureos en la sonrisa y una cerveza en la mano.
Se burlaba de Tati, lo llamaba incesantemente prometiéndole cerveza y  dinero, pero cuando el hombre sucio y ebrio se acercaba con su andar difícil, el los dientes de oro estallaba en carcajadas y escupía ofensas para provocar la risa sus amigos en la barra de un bar pequeño.
Eran cuatro jóvenes que tomaban sus cervezas en un establecimiento donde se paga en CUC, y si usted no vive en Cuba probablemente no sepa qué significan esas siglas, pero los de aquí sabemos bien que es una moneda en la que se comercializan los mejores productos, aunque existe el CUP, o sea el peso. Para que me puedan entender: con 25 CUP, obtienes 1 CUC. Y quien puede gastar en cervezas en CUC, no tiene nada que ver con Tati, de hecho hay muchas Cuba entre los jóvenes del bar y Tati. Sigo:
Aunque tarde, el burlado se dio cuenta del juego al que era sometido como mono en un circo, y decidió no ir más al bar. Ante los gestos y los gritos de "NOOOOOOOOOOO" que a menudo daba Tati, el de la cadena de oro fue a buscarle, a entregarle una lata de cerveza, como ofrenda de paz.
Tati la tomó, la sacudió y la vació: solo un par de gotas de cerveza, esa era la ofrenda, y ante la sorpresa del retrasado mental, otra vez la carcajada del joven y sus amigos.
Tati creyó que esta vez recibía la cerveza y solo halló las sobras de un miserable que nunca ha imaginado que si hubiera girado al revés la rueda de la fortuna, tal vez el harapiento sería él y Tati no lo sería, tal vez tendría dinero, sonrisa con dientes de oro y cerebro vacío.




lunes, 30 de enero de 2012

¿Dónde están los padres ?

Acabo de escuchar una historia horrible, la de unas pequeñas víctimas de abuso sexual  y me vienen a la cabeza  los relatos de tantas otras que he escuchado sobre niñas y niños sometidos a prácticas lascivas. No puedo evitar imaginar el infierno de miedo, asco y culpa que habrá provocado la lujuria emfermiza del abusador frente a los pequeños.
Cuántas veces se preguntarían estas criaturas  "¿dónde está mi mamá, o mi papá, o mis abuelos que no vienen a salvarme?"...
Es triste,  pero hay que admitir que el abuso sexual infantil aparece generalmente ante el descuido de los padres, que no están en el momento justo para evitar que un adulto, extraño o conocido,  les pida  a sus hijos que toquen sus genitales, o que vean cómo se masturba, o que penetren su cuerpo y su inocencia.
Juzgar al verdugo es fácil, no hay nada más abominable que la pedofilia, por mucho que sea una enfermedad mental no deja de ser siniestra y sucia -y una vez practicada deja huellas hondas. 
Pero el dolor de los niños y sus padres y la solidaridad que suscita en el resto de las personas, a veces impide que se vea con claridad cómo el descuido, la idea de que "a mi niño nada le va a pasar" o la confianza ciega en otros adultos -que pueden resultar abusadores-, convierten a los familiares en propiciadores de la más amarga experiencia que tendrán sus hijos.
Otras veces falta comunicación, y nadie en casa le dice a la criatura que su cuerpo es suyo, que no pueden tocárselo ni vérselo, ni pedirle que haga nada que le de miedo o que simplemente no quiera. Los pequeños tienen que saber que pueden hablar con sus padres, que tienen derecho a decir NO, que pueden contar sus vivencias sin temor a ser culpados o reprimidos.
Yo no tengo hijos, así que nadie mejor que tú para saber cuánto se quieren a esos duendecillos alegres que viste surgir, crecer y nacer de ti, yo no puedo decir cuánto se sueña con su sonrisa, ni el develo que provocan cuando algo con ellos no está bien. No tengo experiencias para contarte, pero hago mi parte, sabes?
Me gusta dedicar tiempo a los niños y niñas que tengo como parientes y vecinos. Adoro a esos "locos bajitos", como diría Serrat, y mi amor lo expreso también dejándoles saber que nadie puede maltrtarlos, que pueden contar conmigo, que pueden decirme cualquier cosa, tal como deben hacer con su madre y su padre, o como harían con una hermana mayor. ¿Qué haces tú?
 Las leyes existen, y en Cuba se aplican con severidad a quienes se atreven a vejar la infancia, es cierto, pero las leyes solo sirven  para castigar y el castigo no anula las marcas del abuso. De ti depende que no aparezcan nunca esas marcas dolorosas, pues te toca cuidar mejor de tus hijos, compartir con ellos sus experiencias, enseñarles que pueden confiar en ti y que siempre los defenderás.
El abuso sexual existe porque no somos suficientemente buenos para impedirlo... porque nos falta estar más atentos.

viernes, 27 de enero de 2012

Solo para gordas

Hola, si no eres gorda no leas esta entrada. Si lo que buscas son dietas para adelgazar, lo siento, nena, tampoco las hallarás aquí. Y tampoco te daré consejos de belleza querida, al menos no como los que dan otros sitios.
Estas son ideas sueltas para mujeres que se sienten gordas y feas, en las que no da resultado ninguna dieta y a las que les incomoda hacer ejercicios...esa eres tú? Perfecto, quédate porque somos iguales y yo encontré un modo de ser feliz con mis kilos de más.
¿Cómo? No fue fácil, no te voy a engañar, durante mucho tiempo me sentí mal conmigo misma, odiaba mi cuerpo e hice todas las dietas del mundo. TODAS FALLARON, me gustan mucho los dulces, los helados, las pizzas y las pastas.
Pero, mi niña, ni tú ni yo tenemos una vida tan larga como para sufrir por la figura que no tenemos y no vale la pena emplear nuestro tiempo en llenarnos de complejos y querer parecernos a otras. Te tienes a ti, que eres inteligente, educada, alegre, sensible... sí, ya sé que esas cualidades no se ven por fuera, pero precisamente por eso son las más importantes, son esas las que obligan a los demás a valorarte.
En esto es fundamental que aprendas algo: quien quiera hacerte sentir menos, quien quiera humillarte, no te merece porque no te quiere... porque no tiene cerebro y no es capaz de ver lo que tú vales. Además te humilla solo si se lo permites, quien te vea orgullosa de ti, aprenderá a respetarte, aprenderá -aunque le duela- que sus insultos son fruto de la envidia que provoca tu actitud.
Eso lo aprendí yo y quería contártelo, que sepas que siendo agradable, divertida, luciendo ropa que te quede bien y cuidadndo de tu apariencia -solo un poco- atraerás a los demás, quien no se quiere no puede esperar que le quieran los otros. Si quieres respeto y cariño, empieza por ti, eso sí, usa el cerebro porque otras pueden darse el lujo de ser estúpidas, pero tú y yo no.
No se trata de que te conformes con ser así, sino de que aprendas a ver lo bueno que hay en ti, lo que no tienen otras. Y puedes estar convencida de que quienes hoy te ignoran, no podrán seguir haciéndolo cuando te quieras más.

lunes, 23 de enero de 2012

¿Quién asesinó a Wilmar Villar Mendoza?


Estaba leyendo esta mañana los principales titulares que recoge Google en su sección de Noticias, cuando hallé que las Damas de Blanco -opositoras del Gobierno cubano, a sueldo-, aseguraban que Wilmar Villar Mendoza, un cubano de 32 años fue “asesinado” por el Gobierno de la isla.
No soy muy dada a dedicar mi tiempo a escribir sobre los grupos que en Cuba reciben dinero por salir de vez en vez con carteles en contra de los dirigentes de la polemizada Revolución y confieso que no me parecen dignos de atención quienes defienden ideas a las que han puesto precio, no me interesa la gente que no respeto, tengo que ser sincera. Pero esta vez haré una excepción porque me incomoda muchísimo la hipocresía, venga de donde venga.
Berta Soler, líder de las disidentes asalariadas, dijo este domingo a Reuters: “Estamos de luto porque hemos perdido a un joven que entregó su vida por la libertad del pueblo de Cuba”. Más adelante el reportero Jeff Franks vuelve a citarla:
“Él era un hombre digno, un hombre que realmente no debería haber muerto, pero (...) el Gobierno lo mató. Es un asesinato más que suma en la cuenta del Gobierno cubano”.
Olvidémonos ahora de que Wilmar no llegó a la cárcel por motivos políticos, sino por golpear brutalmente a su esposa y ofrecer resistencia durante el arresto. (De hecho oponerse al gobierno no es un delito tipificado por la ley cubana. Lo que se penaliza son las acciones que ponen en riesgo al Estado, pero nadie va preso solo por salir a gritar que quiere para Cuba el derruido paradigma de “Libertad y democracia” que ya falló en el mundo capitalista. En fin, esa es otra historia, sigo con Wilmar.)
Olvidémonos, les decía, de que este hombre -sancionado a 4 años de privación de libertad- no integraba ninguna organización de estas que no respeto por su oficio de prostituir ideas, en fin, que no era preso político. Pero quería que le revisaran la causa (y como ahora está de moda hacer huelga de hambre porque eso suscita campañas mediáticas feroces contra el Gobierno y algunos creen que atemorizarán a las autoridades y las obligarán a plegarse a cualquier exigencia)  el joven decidió dejar de comer y alentado por su esposa -a su vez adiestrada por las Damas de apoyo, las segundonas de las de Blanco en algunas provincias- continuó el ayuno y contrajo una sepsi respiratoria que le costó la vida.
¿Qué hizo el Gobierno?
Wilmar fue llevado al hospital provincial Saturnino Lora de Santiago de Cuba, pues en la penitenciaría de Aguadores se negaba a tomar los medicamentos. Allí recibió atención médica especializada, pero como su estado era grave fue trasladado al Servicio de Cuidados Intensivos del  santiaguero Hospital Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas, uno de los mejores de este territorio.
En el blog Faro de Macubá, de Rafael Carela, un reportero del semanario local Sierra Maestra, se cita al Dr. Rolando Riera Santiesteban, Especialista de II Grado de Cuidados Intensivos y jefe de esa unidad asistencial:
“Este paciente llega aquí en un mal estado de salud en general, con antecedentes de ser fumador y un bebedor habitual, con muy bajo nivel de nutrición, (…) con bajo peso y baja talla, y es atendido por (…) médicos especialistas en la materia de cuidados intensivos, (…) como hacemos con todos los pacientes que ingresan al centro.
“El paciente transita por seis días de evolución en nuestra unidad    -agrega-, siempre en estado grave, con una sepsis respiratoria muy grave, que lo lleva a un shock, y de ahí se deriva en un daño multiorgánico generalizado y su posterior fallecimiento.”
El Gobierno de Cuba no violó los procedimientos judiciales. En libertad durante el juicio, este “hombre digno” aceptó los probados cargos de Atentado, Desacato y Resistencia a las autoridades del orden público.
Pero seamos razonables: El Gobierno lo envía al mejor hospital de Santiago de Cuba, lo pone al cuidado de especialistas experimentados e intenta persuadirlo de que abandonara la conducta autodestructiva desde el momento mismo en que decidió ayunar y rechazar los medicamentos. Las agrupaciones contrarrevolucionarias lo apoyan, lo incitan a mantenerse firme, a continuar la huelga y encima pagaban 80 dólares a la esposa para que lo alentara porque así, según le prometían, sería liberado…
Entonces… ¿Quién lo asesinó?
A Cuba no le convenía otro “mártir” construido por los medios de comunicación internacionales, pero a los grupúsculos contrarrevolucionarios sí. Cuba financió y priorizó el tratamiento médico de este hombre, como haría con el resto de sus ciudadanos y como lo hace con habitantes de decenas de países en este planeta.
En algo estamos de acuerdo la líder de las Damas de Blanco y yo: Wilmar no debería haber muerto. Pero culpar al Gobierno de Cuba a estas alturas ya es demasiado para quienes apoyan el suicidio a largo plazo, digo, el ayuno en los reclusos cubanos con cualquier pretexto, la razón no interesa, igual dirán que fue en nombre de la “libertad”, bla, bla, bla…
Una cosa es oponerse a un Gobierno y otra muy distinta es creer que todos somos imbéciles.

jueves, 19 de enero de 2012

Para aliviarnos el dolor de cabeza


Bien lo sabrá usted si se mantiene solo con el salario y ha tenido que convivir con sus parientes y crear su familia en casa de los suegros o de un hermano, construir en Cuba no es tarea fácil.
Para nadie es secreto que la difícil situación económica en que vive la mayoría de los cubanos y los malos métodos para la distribución de los materiales de construcción han limitado durante años la posibilidad de edificar o rehabilitar viviendas por esfuerzo propio.
El control de la venta de estos recursos por las unidades adscritas al Instituto Nacional de la Vivienda obligaba al trabajador a esperar que, tras decenas de trámites -y a veces, algún que otro “regalito”- le tocara, como en una rueda de la fortuna, el permiso para ejecutar la obra y la boleta para comprar cemento, áridos, acero, muebles sanitarios y otros bienes para acondicionar su inmueble.
¡Y gracias! Porque aunque deficiente, el mecanismo servía para adquirir productos con precios subsidiados, que por mucho daño que hiciera a la economía del país, era un alivio para quien pretendiera financiar la construcción solo con su sueldo.
Otra cosa era levantar la casa con lo adquirido en el mercado “subterráneo” que crece a la vista de todos en muchas barriadas de esta ciudad. Mucho beneficiaron las fisuras de control de la “venta controlada” a quienes revendían losas, módulos hidráulicos o eléctricos y cualquier otro artículo que no se comercializara fuera de las tiendas recaudadoras de divisa y los almacenes estatales -a donde se iba con la boleta.
Ahora el panorama va cambiando y hasta se puede decir que mejora. Sin subsidios a productos -a veces con precios inexplicablemente altos en algunos de factura local- se venden materiales y se ofrecen créditos bancarios para beneficiar a quienes están dispuestos a mejorar el estado de sus viviendas o a edificar una nueva.
La disminución del costo de algunos materiales y el abastecimiento regular del mercado en moneda nacional, son evidencias de que existe la voluntad de incrementar paulatinamente las posibilidades de la familia cubana.
Sin embargo, lo más novedoso, lo más humano de este proceso es el financiamiento estatal de construcciones o reparaciones de inmuebles a las personas de menores ingresos, gente que recibirá dinero sin tener que devolverlo. La intención es lograr que por sí mismos creen locales con las condiciones mínimas elementales para habitar.
La suma incluirá el monto de la mano de obra, que ya es tan cara como los materiales de construcción.
Desde el 15 de enero las oficinas de la dirección municipal de  Vivienda tramitan las solicitudes de quienes han sido afectados por desastres naturales o constituyen casos críticos al no tener solvencia económica y vivir en inmuebles vulnerables.
La idea de compensar a los más necesitados, de suprimir el igualitarismo y potenciar la igualdad de posibilidades va tomando forma. La iniciativa, que obedece al lineamiento 299 aprobado por el Sexto Congreso del Partido, es otro paso que viene a aliviarnos “un dolor de cabeza social”, una muestra de que no estamos varados.
Ahora corresponde a los gobiernos municipales administrar y conferir con justeza y oportunidad los fondos; a los ciudadanos nos toca cumplir con el compromiso y aprovechar la brecha que se abre -ahora sí- a nuestro favor.


jueves, 22 de diciembre de 2011

Un gigante viejo con flores en el alma

Ahora tengo 24 años y todavía recuerdo el día en que  llegué por primera vez a la escuela. Era un edificio de 1868 y ya estábamos en 1993, en medio de un período especial, especialmente amargo para todo el pueblo de Cuba. Se había derrumbado la Unión de Repúblicas Socialistas Soviétcas y como esta isla dependía en gran medida del comercio con las naciones del bloque esteuropeo, pues se quedaron los mercados vacíos, los campos eran pura caña de azúcar y nada de viandas, granos, hortalizas, frutas... se quedaron paradas las obras constructivas y todavía muchas están así.
Y mi escuela no era menos: sus desvencijadas ventanas, su tanque en el patio que era la única fuente de agua potable y se hallaba sometida a un sol intenso, sus cuartos de baño tan precarios, el almuerzo mal elaborado y poco en el comedor... mi escuela no era menos. Entonces no sabía nada de bloqueo, no comprendía de las consecuencias nefastas de tener una economía monoproductora y del delito que era en este mundo capitalista atreverse a ser libres, a pensar con independencia, tan cerca del hegemón planetario.
Solo sabía que em gustaba estar allí, en mi aulita No.4 de primer grado, con la seño Kenia al frente, que entonces era una joven inexperta, a quien debo la capacidad de escribir estas ideas, pues fue ella quien me adentró en el mundo de los números y las letras. De sus manos obtuve las llaves que tantas puertas me ha puesto delante la vida.
Había muchas carencias es cierto, pero ahí estaba Kenia, estaba Loida que era la auxiliar pedagógica, estaba el profesor de Educación Física y las cocineras, las "seños" de limpieza, todos dejaron algo en mí, todos son ahora figuras en mis recuerdos.
El centro se llama Luis Armando Morales y entonces tenía 1000 niños, era un gigante viejo con flores en el alma. Allí conocí a Cecilia, una mulata bajita y regordeta, una mujer de carácter severo que como nadie combinaba la ternura con la rectitud... mi profe de siempre, aquella Cecilia enamorada de la literatura, que me enseñó a escribir composiciones, que me alentaba a concursar en certámenes nacionales de Español, de Ortografía y Gramática...
Algunas veces me llevaba a su casa en las tardes y en una terraza llena de helechos me mostraba libros, me hablaba de historia, de cuando fue alfabetizadora con 13 años, me contaba su pasión por el magisterio, por Fidel, por José Martí. En aquellas tertulias, en las que a veces participaban sus hijos, aprendí tanto de la vida. Aún puedo escuchar su voz clara y firme, ver sus gestos, sus ojos... Fue mi maestra preferida y lo sigue siendo.
Por Cecilia, Mireya, Juana, Kenia, María, Martha, Margarita y tantas otras, he logrado entender después de muchos años que a pesar de la pobreza que hubo en esa escuela, sus maestros y maestras eran la causa de que continuara abriendo sus puertas. Aquella gente abnegada era la causa de mi amor infinito por
el viejo edificio que fue casa de beneficiencia en el siglo XIX, y que sigue acogiendo a los niños, ya no desamparados, ya no desposeídos, ya no desnutridos y enfermos y discriminados. Ahora son otros los tiempos, desde hace 53 años, mi escuela abre sus puertas a pequeños que como yo lo hice, forjarán desde sus aulas el futuro de Cuba.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Más deliciosa cuanto menos refinada

El sonido de tambores rústicos, sartenes, cencerros, una corneta china y viejas piezas de hierro componen la conga: una multitud viene tras los músicos. Negros, mestizos y un poco menos de blancos, arroyan frenéticamente, sudan, cantan y contonean sus cuerpos en un cuadro apretado donde rozan las manos y las piernas con  los cuerpos de los otros.
Y no faltan los osados que se pegan a las exuberantes carnes de alguna mulata, o los hombres que como gallos en la valla se desafían, se golpean, se acuchillan…
Así va la conga por toda Capitán Cuevas, que es la calle principal de Chicharrones, un barrio en Santiago de Cuba.
Al sur de la segunda ciudad en importancia de la isla caribeña, amanece cada día un populoso suburbio, con sus casas diversas: algunas como pequeños palacios y otras desvencijadas y ruines. En cada puerta se ven ahora los dueños, arrastrados por el contagioso ritmo que sabe a negro y a africano, un toque caliente y sensual, vulgar y tentador, un convite que no desprecian los pies de los más educados e instruidos               -aunque no se atreven a salir a la calle, a meterse en el tumulto y siguen con los ojos el andar de la turba.
Es un barrio “perisférico”, cataloga la prensa y con ese nombre edulcora la realidad de esta gente. ¿Y qué se puede encontrar en la periferia?
Hombres y mujeres trabajadores que pasan el día en un hospital, en una escuela, en una unidad militar, en una obra de la construcción, en una fábrica  o en algún restaurante, personas que pasan 8 horas laborando para mantener a su familia; son juristas, médicos, maestros, deportistas, ingenieros, técnicos, obreros, gente que sale antes de las 7 de la mañana, que recorre buena parte de la ciudad sobre sus pies y regresa a casa cuando el sol se apaga.
Hay otros hombres y mujeres, esos que no son menos, y que  están todo el día sentados en las esquinas, vendiendo ilícitamente todo tipo de productos, configurando un mercado vasto y subterráneo en crecimiento a la vista de todos. Estos también “luchan” – que en su argot significa buscarse el sustento e implica cualquier tipo de actividad que genere bienes o dinero, sin los límites que impone la moral y la ley. Son los que viven mejor, son los que muestran la cara pintoresca de la ciudad.
Ahora todos van allí, calle arriba, coreando los 4 versos de un canto en el que no cuentan la poesía ni la belleza, sino el ritmo con que se juntan las palabras que retan  a quien se tenga por culto y moralista.
Los más viejos, desde sus sillones, miran el espectáculo y sonríen. A su memoria regresa la primera mitad del siglo XX, cuando en la extrema pobreza la conga ayudaba a los discriminados y desempleados, a los analfabetos, a escapar de una realidad que les carcomía el ánimo; o las campañas electorales en las que los políticos llenaban de promesas al pueblo y luego para asegurar el voto se buscaban una buena conga, financiaban el jolgorio y una vez elegidos olvidaban la miseria de aquella gente.
Cuentan que la conga nació como protesta de los campaneros esclavos del siglo XIX, quienes hacían tañer las campanas con su música negra durante eventos de blancos para manifestar rebeldía contra la prohibición de sus fiestas litúrgicas.
Ahora es la música preferida en los carnavales, cuando llega julio comienzan a entrenarse todas las tardes las congas de todos los barrios, y el 17 salen en invasión a rivalizar con sus toques, mientras los bailadores levantan los pies alternativamente y mueven con gracia todo el cuerpo.
Su nombre le viene de La Tata Cuñengue, personaje de leyenda africana  que al bailar aplastaba a todos los animales dañinos.
Cine, danza, plástica y literatura han hecho tributos a la más popular de las manifestaciones artísticas de Santiago de Cuba.
Deliciosa y barata, ha sido llevada a los salones de baile, sin embargo el popular género es más rico cuanto menos refinado. Brilló con violines en Añoranza por la Conga que es una fusión magnífica de la música clásica y el toque de las más gustadas agrupaciones congueras de Santiago de Cuba; y brilla  en el estadio Guillermón Moncada, cuando el indómito equipo de béisbol de la más caribeña de las provincias cubanas  gana para los santiagueros los lauros del deporte nacional.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Santiago de Cuba: miradas a una ciudad

“Una ciudad caribeña”, “la más cubana”, “la más rebelde”… así la definen cubanos y extranjeros, personas que no escapan del embrujo de una urbe crecida entre montañas, nutrida de tradiciones africanas, francesas, haitianas y españolas. Única por su conga, su vieja trova y su historia, amanece cada nuevo siglo Santiago de Cuba.
Nació en 1515, fundada por el Adelantado Diego Velázquez y fue hasta 1556 la capital del archipiélago.
Próspera por la producción de café y azúcar, las actividades agrícola y  minera, la ciudad fue extendiendo sus predios con una fisonomía singular y pintoresca que ha ido metamorfoseando. Influencias culturales de varios continentes configuraron su identidad y derivaron costumbres, tradiciones, artes y letras muy propias.
Pintada por Joaquín Tejada, Emilio Giro y Manuel Justo Rubalcaba,  cuna de escritores como José María Heredia, Luisa Pérez de Zambrana y José Antonio Saco; inmortal en las melodías de Pepe Sánchez, Miguel Matamoros y Sindo Garay,  e imponente por las edificaciones eclécticas de Carlos Segrera, Santiago de Cuba ha influido considerablemente en la cultura de esta nación caribeña.  En sus campos germinaron temerarios defensores de la libertad. Hombres como Antonio y José Maceo, Quintín Bandera, y Guillermón Moncada, fueron titanes forjados en la fragua de esta tierra de altas montañas.
Testigo de guerras independentistas y de la nefasta irrupción de Estados Unidos en la historia de Cuba, se volvió en el siglo XX cuna cálida y rebelde de la Revolución.
Como en la centuria anterior, dio a la nación sus mejores hijos para librar la batalla hacia la definitiva libertad. Inolvidables fueron las gestas del Moncada y del 30 de Noviembre de 1956 y la guerra de guerrilla en sus montañas; inolvidables los nombres de Frank País, Renato Guitart, Tony Alomá, Otto Parellada y José (Pepito) Tey. De ahí que este país se honrara al conceder a Santiago, en 1984,  el título honorífico de Héroe de la República de Cuba.
La ciudad vista por la gente
Basta preguntar a quien transita por la ciudad, o al nostálgico ausente qué significa Santiago de Cuba para que afloren abrumadoras respuestas cargadas de amor y respeto por una ciudad que ya se aproxima a sus primeros cinco siglos.
Manuel Domínguez, habanero, radicado en España dijo a esta reportera: “¿Sabes algo? Pues que a mi Santiago de Cuba me encanta: me gusta su gente, su historia, sus fiestas...
Siempre he dicho que cuando muera, me entierren en Santiago.
Hace dos años regresé allí y cada vez que voy, más enamorado estoy de tu Santiago, que ... ¿Por qué no? Mío también.”
Tomás Rodríguez, de Ecuador afirma: “Santiago me gusta porque la gente es más sencilla, además la comida es más buena, la ciudad parece una réplica pequeña de la mía (Guayaquil, Ecuador), y las mujeres son mas voluptuosas. Santiago es calidez sublime…
Es tanto para mí Santiago, sus museos, sus plazas, la pizza a la vuelta de la catedral…” 
¿Qué distingue a Santiago?
“La cultura universitaria, el clima, la alegría de las personas y la música. Es la única ciudad cubana que considero caribeña o con verdaderas costumbres caribeñas y eso lo demuestra la música, la fusión del reggae, el modo de vestir y la forma de bailar de su gente”, asegura el bayamés radicado en la capital, Ismael Francisco, periodista y fotógrafo de Prensa Latina.
“La distingue su ambiente de ciudad: la vida nocturna, por ejemplo, lo colorida, o más bien, pintoresca; la forma de vestir, de hablar y de ser de las personas. De Santiago me gusta la arquitectura, en general, y que esté en medio de lomas”, dice Aylén Medina, bayamesa.
Baldo Alexy Blanco, de la localidad suroriental de Manzanillo, Granma, asevera que “es una ciudad muy interesante, se vive a un ritmo diferente de las demás ciudades cubanas...”
Las personas tienen sus opiniones acerca de lo que debería cambiar en Santiago: las empinadas lomas, la vulgaridad de muchos santiagueros, los altos precios, el calor, el sol abrazador y la actitud, a veces  desafiante, de la gente. Pero Santiago de Cuba es eso también: una ciudad de fuego con sus luces y sombras, como tantas otras.Y quien la ama, la asume.